29 julio 2011

ÁGUILA CALZADA (Hieraaetus pennatus)



El águila calzada es la más pequeña de las águilas. Su nombre común (calzada) hace alusión al plumaje que cubre sus tarsos, a modo de calzas, especialmente visible en los indivuduos en fase clara. Puede adoptar dos fases de coloración diferentes en su plumaje, una llamada fase clara y otra llamada fase oscura, como en la imagen. Ambas fases son iguales vistas desde arriba, pero por debajo se aprecia como en la  fase clara (más abundante) tiene el pecho y vientre blancos y la cola de color canela. La fase oscura  presenta todas las alas y la cabeza de color marrón. El águila calzada cuenta con una cabeza ancha y redonda, que presenta un pico poderoso para despedazar a sus presas. Los jóvenes son muy parecidos a los adultos y se diferencian, además de por la corpulencia, por ser más rojizos por debajo y presentar las cabeza también rojiza.

A la Península Ibérica la llegada de los adultos a las zonas de cría se produce entre finales de marzo y principio de abril, permaneciendo aquí hasta finales de agosto y principios de septiembre, fecha en que regresa a sus cuarteles de invierno en la zona de la India, Ceilán y  la península de Malaca, aun cuando algunos ejemplares llegan hasta las islas del norte de Indonesia, en sus movimientos migratorios.

Es la protagonista de uno de los espectáculos más impresionante que brinda la naturaleza, con la suficiente periodicidad como para que cualquier naturalista de campo lo haya podido ver alguna vez, nos referimos a su picado de caza. Un giro en el aire y un descenso vertiginoso con las alas semi-plegadas y las patas estiradas, para caer sobre la presa en apenas unos pocos segundos.

Realiza los nidos en árboles grandes (normalmente pinos), normalmente dentro de la zona de robledal y encinar. Tiene una dieta muy variada que incluye aves, mamíferos pequeños y buen número de reptiles (siendo al azote del lagarto ocelado).

Este ejemplar iba acompañado de una pareja cuando lo divisamos, haciendo quiebros sobre las bandas de palomas que habitan en el Guadalteba. En otra ocasión fuimos testigo de como un grupo de entre 20 y 30 chovas en perfecta formación hacían alejarlo de su lugar de caza. 
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